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  • El doctor José Batle era una eminencia. Sus diagnósticos, siempre acertados, habían salvado la vida a cientos de personas y le habían granjeado la admiración de la alta sociedad. Todo le sonreía en la vida hasta el día en el que llegó a su consultorio la actriz más famosa de Hollywood, la despampanante Marilyn Hayworth, que había sufrido una torcedura del dedo meñique. El doctor Batle hizo desvestir inmediatamente a la paciente para asegurarse de que no tenía secuelas en ninguna otra parte del cuerpo. Luego de un profundo y minucioso examen, comprobó… que se había enamorado profundamente de ella. La diva agradeció las atenciones prestadas y salió del consultorio dejando en el aire un sugestivo perfume de camelias. Desde ese día, el doctor Batle no hace más que pensar en la gran Marilyn y esperar que se tuerza otro dedo para poder practicarle un nuevo examen, más profundo todavía.  
  • Figura de Barman

    158.15 
    Obra realiza por Parastone de su colección Profisti. Pieza singular que destaca por su acabado y numerosos detalles.   profisti-24.medium
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  • Figura de Doctor

    125.00 
    Obra realiza por Parastone de su colección Profisti. Pieza singular que destaca por su acabado y numerosos detalles.   profisti-24.medium
  • Figura de Asador

    260.00 
    “¡Hacer un asado no es moco de pavo!”, explica Freddy a un par de párvulos que lo escuchan con admiración. “Primero hay que saber encender el carbón. Después se calienta la parrilla para poder limpiarla más fácilmente”. Los niños oían embelesados al maestro. “Luego se acomodan delicadamente los trozos de carne y los chorizos en el asador. Por último, y esto es lo más importante, hay que saber esperar el momento exacto para sacar la carne a punto, y después… ¡a chuparse los dedos!” El jugo que chorrea sobre el fuego deja escapar un irresistible aroma a carne asada. Los invitados, atraídos por tan magnífica fragancia, se acercan para ver el espectáculo. Entre los murmullos de admiración de los presentes una voz se eleva y se escucha gritar: “¡Un aplauso para el asador!” Una sonrisa de satisfacción se dibuja en el rostro de Freddy, que levantando los hombros como para minimizar el asunto dice: “Y eso que no me esforcé… ¡sencillito no más!”.  

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